Gráficamente podemos decir que R2 supera en todo a su antecesor.
Dando un resultado mucho más robusto y optimizado. Eso no quiere decir que no posea defectos o apartados mejorables, pero el conjunto supera con creces lo visto en su primera incursión en
PS3. La paleta de colores del primer juego, mucho más apagada y limitada, en este juego despliega una gama de tonos muy superior, dando a cada escenario personalidad propia y una sensación mucho más satisfactoria.
Las cinemáticas son muy completas y están bien diseñadas, tiene algunos defectos como algunas sombras irregulares en las caras de los personajes, quitando al protagonista los demás personajes tienen unas texturas mejorables. Se echa de menos mas detalles en las vestimentas en algunos de los soldados mientras otros poseen un acabado muy bueno.
Con una base sólida del primer juego, han incluido otras armas que dan una nueva dimensión a muchos de los combates. Su modelado y texturizado tiene un acabado bastante bueno, aunque la respuesta parece algo mejorable en las armas “terrestres”. Las armas alienígenas son más imaginativas y originales, por supuesto, siendo incluso más efectivas en general.
Los enemigos son terrorificosLos escenarios ahora se muestran más amplios, con una gran cantidad de elementos que muestran los destrozos de la guerra en cualquier lugar. Por lo tanto son más espectaculares en su gran mayoría además de la variedad de estos que le da un punto positivo a este nuevo título para
PS3.
Pero si algo destaca en R2 por encima de todo, es la perfecta combinación de los tres pilares que forman los modos de juego. El modo historia está repartido en dos: el modo historia para 1 jugador, y el cooperativo para 8 jugadores simultáneos, donde la historia será completamente distinta a lo vivido en el modo individual y estaremos al mando del comando SPECTER. Jugar uno y otros nos ayudará a esclarecer detalles de la historia, además de hacernos desbloquear documentos de inteligencia y otros ítems. En total, entre los dos modos de juego, podremos encontrar sobre 20 horas de juego aproximadamente.
El otro modo es el modo multijugador. En él podremos jugar con hasta otros 59 usuarios simultáneos, todo un récord y un modelo a seguir por su suavidad en todo momento.
Uno de los escenarios del juegoPodríamos poner a R2 como ejemplo de lo que debe de ser una secuela de verdad: aprovechamiento de la idea del original, potenciación de su modo historia, y maximización de los modos multijugador. Gráficamente ha mejorado a todos los niveles, si bien todavía podría hacerlo más en detalles concretos. Bien es cierto que el engine es suave en todo momento, incluso con multitud de personajes y efectos en pantalla, así como algunos de los enemigos más grandes que hayamos visto en un
juego.
La parte negativa de los escenarios es la posibilidad casi nula de interacción con ellos esto resta libertas al juego.
El diseño de los enemigos más grandes es espectacular. Estamos ante los que pueden ser, para muchos, los monstruos mejor diseñados y mejor animados de esta generación.
Su acabado es muy orgánico, con unas texturas y filtros que dan realismo a sus movimientos y piel, dejando una sensación excelente. Aparte encontraremos otros enemigos que, precisamente por no poder casi verlos, son también de lo más terrorífico.
El protagonista luchara contra el ataque alienígenaLa banda sonora aporta sobre todo inmersión y emoción a las fases. Música instrumental en todo momento, de corte militar y épico, muy bien hilvanada con la historia y con una reproducción excelente en los momentos justos.
El doblaje es de lo mejor que hemos oído en los últimos meses. Tanto la gran variedad de armas, como el sonido ambiente, los diferentes tipos de quimeras con sus gritos, quejidos al morir, el sonido lejano de las armas, de los tiroteos, explosiones, etc… consigue darle al usuario una inmersión excelente en todo momento.
Es brillante, divertido, emocionante en muchas ocasiones y bien realizado en general. No obstante, le falta: un protagonista más carismático, mayor sensación de historia épica, y unos malos que se queden en la memoria largo tiempo.